viernes, 2 de octubre de 2015

THEORY OF FIRE


THEORY OF FIRE
(LA TEORÍA DEL FUEGO)
Ahora te levantas, te pones tu blusa, y me miras con tu mirada teñida de rayos de mañana.  Y no veo si esa sonrisa tan magnética que muestras es sincera, o si es solo una ilusión de lo que eres para mí. Abres la ventana, abres los brazos y te lanzas a volar. Me levanto, sin nada puesto, con el relente sacudiéndome cada músculo, con los ojos desorbitados y el alma desbocada, y me lanzo hacia la ventana, gritando que yo también puedo volar. Pero tras de ti la ventana se ha cerrado y no tengo tiempo siquiera de cubrirme para no despedazarme entre todos los chillidos de cristal, y un estrépito resuena mientras mis ojos inyectados en sangre ven mi brazo extenderse hacia tu mirada. Vuelas, vuelas y me tiendes la mano, mientras lloro lo rojo, mientras lamento lo azul, mientras añoro lo verde, con un cuerpo acribillado de balas de diamante. Mi amor es como es cristal, es una superficie verdegueante a la luz del alba que relampaguea en cuanto se cruza con tu mirada arrulladora. Me siento desplomar sobre el vacío, que se estira como un chicle hasta el infinito, mientras mi mano se encoge y se encoge hasta solo ser la de un bebé. Infectado con cuchilladas de sangre, despedazado en archipiélagos cruentos, grito en el vacío mientras un tornado eleva mi ira hasta el borde de tu blusa, pero no tienes ni un rasguño, vuelas, grácil, por encima de mi, mofándote del infeliz que desciende al abismo por el desengaño. Caigo, caigo en la malla elástica de las mentiras destapadas y las verdades veladas, mientras tú presionas la otra malla del cielo por arriba. El filo se afila, y el queroseno de las alas de ángel arde en deseos vertiginosos. Sangre, vuelo, impacto, presión, las membranas de nuestro mundo se fuerzan, se estiran hasta que explotan con un grito de mil hombres enfurecidos, y en nuestro último arrebato desgarramos la dimensión.