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Mostrando entradas de febrero, 2017

La pastilla mágica

¡Este texto tiene truco! ¿Podréis sacárselo? Comedia absurdofilosófica, espero sacaros una sonrisa y una reflexión. La pastilla mágica
-Una vez se tome esta pastilla, ya no será ciego. -Si yo tengo la vista perfectamente. Aquel vendedor a domicilio mostraba en su maletín abierto de par en par una solitaria blanca pastilla brillante. A quién se le ocurría llamar un domingo por la tarde. Con lo bien que estaba yo viendo la tele. -¡Da igual! Esta pastilla le reportará inmensos beneficios. Compre. Compre. -Que no compro, que no quiero. -Pues yo como soy tan majo se la regalo. Usted decide si comérsela o no. Cogió la pastilla del marco de gomaespuma negra y me la plantó en la mano que yo le tendí instintivamente. La miré sorprendido. Levanté de nuevo la cabeza para pedirle al tipo que me diese explicaciones, pero solo oí una voz alejándose por la calle arriba, '¡Disfrute de los efectos!'. Sigual. Cerré la puerta y volví al sofá. Poniéndola a dos centímetros del ojo, desenfocando e…

El funeral extraordinario

¡Goooooooddammit! En inicio esto iba a ser un texto cómico pero supongo que se me fue la mano. Aunque, claro, si hablo de un tipo que invita a la gente a su propio funeral, hay que tener mucho truco para hacer algo gracioso. Este es, en mi opinión, uno de mis textos más negros. Creo que es algo lo suficientemente extraño como para que puedan surgir conclusiones distintas. Pupetizar: convertir algo en marioneta. El verbo me lo inventado yo porque porque porque PUEDO.
El funeral extraordinario Llegó el 21 de abril con un buen día soleado para celebrar una fiesta de cumpleaños. Pero mi fiesta no iba a ser una cualquiera: iba a ponerme fin. Y había invitado a todo el mundo a presenciarlo: quiero decir, no se lo oculté en ningún momento. Mi mejor amigo me dijo que aquello era un disparate, que tampoco era tan feo, pero yo estaba decidido. Celebramos la fiesta al lado del hoyo, a cuyos lados pusimos las mesas del catering, una de ellas sobre mi ataúd de roble. Buena madera, me la merezco. …

El puzle

Este texto es un enigma, eso debéis saberlo. Si decidís adentraros a resolverlo, ¡suerte! Esta mañana he comprobado la dificultad con unos amigos y se han sorprendido mucho al saber la respuesta. El puzle ¡Ronroneo por resolver ese puzle! Puzle de cartones hermosos y curvos y espíritus deliciosos en su respuesta. Amigos, camaradas, siempre que puedo intento ir a verlo para poder estudiarlo,  mas este no es un puzle cualquiera. Este es el tipo de puzle cuyas piezas solo se mueven si dices las palabras correctas y se transforman en gato rabioso si dices las incorrectas. Quiero por ello analizarlo detenidamente antes de mover cualquier pieza. ¡Oh, deseo tanto resolverlo! Porque las bestias encerradas entre celdas palpitantes rugen que él podría darme una llama que nunca se extinguiese, o tardase mucho en hacerlo, ¡la realidad del jugador es tan horrible! Ustedes, hombres succionados por prisiones veladas, no podrían jamás comprender mi ludopatía. Pero cuando me encierro en las habitacio…

Enrique Dubariego pierde la cabeza

Enrique Dubariego llevaba una cómoda existencia, hasta el día en que le desapareció la cabeza. Se levantó, y cuando, tras muchos tumbos, llegó al cuarto de baño y fue a lavarse la cara, se dio cuenta de que no tenía a qué echar agua. Desayunar también resultó un engorro, porque tenía que meter la comida directamente al esófago, y eso significaba operar la trituradora a ciegas. Su mujer, que veía estos actos imprudentes, le ayudó a que no perdiese también la mano y le trituró y metió en el conducto digestivo las tostadas, el café y la manzana. Enrique estaba tan desolado por no poder comunicarse con su mujer que desarrolló capacidad de habla en la mano derecha, que no boca . -¡Margarita! Gracias por hacerme este gran favor. -No pasa nada, cariño... -Te oigo la voz llorosa. ¿Seguro que no te molesta... esto? -Ahora no podrás hacerme el cunnilingus como antes, pero, aparte de eso, todo irá bien. Fueron a besarse, sin éxito, y Enrique fue al trabajo, donde al llegar todos le miraron curi…

Cuento de serie

Ayer leí algo bestial así que pienso tener una buena comida de trabajo dentro de poco :). Cuentecillo satírico-surrealista, que os guste.
Cuento de serie
Yo iba a salvar a la princesa cuando enfrente del foso de lava se me plantó el dragón. Hizo mucho ruido, el suelo tembló cuando sus gordos pies aterrizaron y el movimiento de sus alas hacía que mi melena se descontrolase. Yo esgrimí la espada, pero él me pidió que por favor no le diese en la rodilla derecha porque ya por la mañana había venido otro tipo y se la había fastidiado. -¡Pero yo pensé que yo era el elegido! -Realmente, no-dijo el dragón-Todos quieren salvar a la princesa. -¡Pero no hay princesa para todos! -Realmente, sí. Hay una para cada uno. Os esperan con el típico cartelito que la gente lleva al aeropuerto para que los que llegan pues sepan con quién tienen que ir. -¿Dónde queda la emoción? -No la hay. Es simplemente que creces toda tu vida creyendo que eres especial, pero realmente no, porque todo el mundo cree lo mis…