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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Mario descontento

Esta mañana, una amiga mía (cuelo spam, http://gaviotasenifach.blogspot.com.es/, es un blog de literatura como el mío :) ) me ha comentado si me apetecía hacer un booktag. A mí, al principio, lo único que se me venía a la cabeza cuando oí booktag fue guten tag, y tras un intento de explicación por parte de ella, la verdad es que sigo igual. Pero he llegado a la conclusión, mis queridos lectores, de que estaría bien si de vez en cuando yo me salgo de mis moldes y escribo algo inusual. Y me parece una idea fabulosa, mira, de vez en cuando voy a procurar escribir cosas que yo no escribiría de normal. Así pues, allá voy:
Mario descontento Mario estaba rescatando a la princesa Peach aquella apacible tarde de otoño. En aquel preciso instante estaba luchando contra Bowser, mientras se preguntaba si no le había matado en otra ocasión: parecía que hacían aquellos bichos de fábrica, y cuando Mario mataba a uno mandaban a otro. El tal Bowser aquí debía tener algún defectillo de fábrica en el ce…

La llave de lo desconocido

La llave de lo desconocido Rozó con la espalda la mampara. Estaba fría, muy fría, pero eso solo era el comienzo. Reguló la temperatura al mínimo, y se duchó mientras su cuerpo implosionaba en un grito interior. Se secó rápido, pero bien. Si dejaba algún rastro de humedad, la piel le picaría luego, y era una sensación tan odiosa como incalmable. Se miró en el espejo del baño, oyendo cerca, lejos, cerca, lejos el goteo de la ducha recién cerrada, y reparó en su pelo alborotado. Pensó que no podía ir por la calle con ese aspecto, pero calló su instinto y se fue a su cuarto, a vestirse. Se puso ropa cómoda, vaqueros, sudadera negra y deportivas. Apareció el perro, frotando su cabeza cariñosamente contra su pierna. -Hey, chico... qué tal estás. Le frotó un poco la cabecita peluda, se levantó de la cama de un salto y se dirigió a la cocina. Se preparó una taza mohína de café y unas tostadas. Con crema de limón. El tarro que le había regalado su madre llevaba ahí dos meses y se estaba poni…

Bon II- Amanecer confuso

Pienso continuar esto... Bon II Amanecer confuso -¿Papá?
El anciano se quedó mirando al hombre trajeado que parecía haber interrumpido su comida solo para verle.
-Yo no soy tu padre-replicó el anciano premiosamente.
-Sí, sí, que sí-insistió el trajeado. Tras  rebuscar en un bolsillo de su chaqueta, sacó una foto en blanco y negro de un hombre joven con un niño abrazándole las piernas.-Mira. Eres tú.
El anciano cogió la foto con unos dedos temblorosos y entrecerró los ojos, intentando averiguar quiénes eran las personas de aquella foto. La imagen que sostenía entre su índice y pulgar, efectivamente, despertaba en él sentimientos antiguos que no recordaba, pero... ¿quiénes eran aquellas personas exactamente?
-Yo no soy este-resolvió, tachando con el índice de la otra mano la cara del hombre.
-Sí, sí lo eres. Ronald Bonnard. ¡Bon! Y yo-añadió, señalando el niño-soy tu hijo, Mike Anderson Bonnard. Mamá me cambió el nombre porque desapareciste...
-¿Mamá?
-Sí, mamá. Joanna Anderson. Estuv…

Tenga buen día, no existo

Tenga buen día, no existo Hoy yo volvía a casa del colegio, y en esto que veo en la pantalla de mi teléfono que me ha llamado un número. Inmediatamente llamo, y me coge un hombre con una voz muy publicitaria hablando muy atropelladamente:
-Hola buenas tardes soy Paco de Orange qué desea.
-Uh, bueno... es que este número me ha llamado y quería saber...
-Sí, sí, claro. Hemos llamado de Orange. Le quería preguntar si está contento con su ADSL.
-Bueno, sí, estoy contento.
-¿Qué compañía tiene?
-Uh...-miro el calendario-Di...-miro el periódico-País... Dipais. Sí, esa es mi compañía.
-Ajá. Dipais. No la conozco. ¿Es una compañía local?
-Sí, esto, ¡sí...! Es una compañía local, no la conocerá.
-Hum, sí, pero las compañías locales no le ofrecen una velocidad de 2 o 3 megas, como la mayoría de las compañías, ¿verdad?
-Tengo 2,8 megas.
-Oh, sí, precisamente como la mayoría... ¿juega online a la play 4? Hay que tener buena conexión para jugar online a la play 4.
-No, la verdad es que no, yo soy…

Overslept

Con este texto, recién sacado del horno, ¡vuelvo al blog...! Espero que os guste, aunque ya hay más trabajos que vendrán en los días venideros. Entre ellos, me comprometo a continuar el relato 'Bon'. Pero, ¿por qué estoy hablando? Os dejo tranquilos ya. Overslept -¿Va a Montpellier? -No, yo me bajo en Toulouse. A ver la familia Aquel hombre francés hablaba un español perfecto, y esto era porque su mujer y sus hijas eran españolas... me contó que en aquellos días pensaba estar un rato con su familia, y que así como por septiembre ya volvería a España, pues tenía su trabajo y su casa allí. -¿Tú dónde vas? -¿Yo...? ¡Ah!-dije, saliendo de una abstracción de las que suelo tener-Montpellier, Montpellier... un amigo me ha dicho de pasar unos días con él. -Vaya, qué bien-sonrió él. Hablamos un poco más, y continué mi lectura de Watchmen. Las cosas se estaban poniendo feas, el Nova Express estaba empezando a tocar demasiado las narices. No podía esto acabar bien... hubiera querido seg…

Bon

Bon Érase una vez un anciano, de aquellos de guedejas sucias y grasientas, espalda encorvada y sonrisa amarillenta. Solía vestir siempre unos pantalones de franela, una camisa blanca manchada de café y una chaqueta marrón de tweed que no se acordaba de dónde la había cogido. Este anciano nuestro vivía de la piedad de los transeúntes, que cuando encontraban tiempo le echaban alguna moneda en su vaso de plástico, la mayoría de menos de cincuenta céntimos. Él siempre les sonreía, y ellos nunca le respondían, simplemente seguían caminando. Este era nuestro hombre, aquella tarde de otoño cuando comenzaron los asesinatos. Esta historia sucede una tarde cuya fecha no nos importa demasiado, en la que el anciano se encontraba sentado bajo la cornisa del banco nacional, ya que por ahí debía pasar más gente adinerada, con su vaso de plástico en la mano. Había perdido el anterior, y este lo había cogido de una basura que estaba a la puerta de un bufete de abogados. Nuestro anciano se acercó el v…