viernes, 29 de enero de 2016

Fauna de una habitación

Mi madre me dijo que ordenara mi habitación. Yo hice esto. Disfrutadlo.

Fauna de una habitación
Querido explorador, habrás estado en las junglas amazónicas, en el Olimpus Mons de Marte, en el borde de la Vía Láctea, en los confines del universo, pero seguro que no te habrás atrevido a un desafío mucho más cercano a ti, que no por más cercano ha de ser menos interesante: la habitación de un adolescente. Este espacio es una fortaleza habitualmente inexpugnable donde un ser con inestabilidad emocional derrama sus lágrimas y otros fluidos corporales: el adolescente. Te entra curiosidad, ¿verdad? Pero entrar ahí no es tan fácil: debes tener conocimiento de los peligros que vas a encontrar: el hombre armado, medio combate tiene hecho. Por ello, a continuación hago un informe de la fauna que te puedes encontrar en la habitación del adolescente.

-Calzoncillos y calcetines: son prendas apestosas que se suelen hallar en lugares recónditos del feudo del adolescente, como entre colchón y somier, mesa adosada a la pared y pared, etc. Ambas se caracterizan por su fuerte presencia olfativa, pero te recomiendo que te alejes especialmente de los calzoncillos, pueden contener restos de actividades de autocompasión.
-Montañas de papeles: la bestia adolescentil, en el tránsito de su pesada época vital, no tiene fuerzas al llegar a su fortaleza para ordenar los papeles del instituto. Este hábito desemboca en gigantescas montañas de papeles que pueden apilarse en cualquier lugar de la habitación, por lo cual te recomiendo que andes con cuidado: si causas otoño, habrá tormenta.
-Vello enrevesado: no es nada bello. Procede de los abismos indiscernibles del adolescente, al final de los cuales puede encontrarse el dragón o la guarida donde se refugia el mismo. No te recomiendo tocarlo. Tiene un olor característico que te impulsará a buscar en los bolsillos de tu ropa un crucifijo, pero no te preocupes, esto es inofensivo. Solo aléjate.
-Palo de 'selfies': este objeto indica que el sujeto que domina el terreno que pisas es narcisista: esto es, como se quiere tanto, no le hace falta otro palo que el suyo propio. Esto puede desembocar, en el adolescente, en la deformación facial conocida como 'cara de pato' así como otras distorsiones del rostro igual de poco favorecedoras.
-Libros: desde Crepúsculo hasta Percy Jackson, un adolescente puede tener en posesión libros. Y te preguntarás, ¿para qué quiere un adolescente un libro? Sencillo, para recrearse en fantasías que para él son imposibles. Dado que también se encuentran en otros lugares, es innecesario en el transcurso de la exploración prestarles atención.
-Armario: es un tipo de cueva precedida por puertas, con joyas textiles en su interior. A las chicas les vuelven locos los armarios, y a los chicos, menos. Puedes conocer en ocasiones la personalidad del adolescente con solo ver su armario, y habitualmente, también su poder adquisitivo. Esto es importante: lo trataremos en el siguiente elemento.
-Cosas caras: si el adolescente tiene alto poder adquisitivo, su territorio estará plagado de lujosidades: televisiones de plasma, ropa de marca, colonias carísimas, joyas de valor considerable... ante todo, guarda la compostura. Has venido aquí a explorar, no a otra cosa. Por lo tanto, en relación a las cosas caras, podemos aplicar el principio básico del museo: mirar, pero no tocar.
-Libros de texto: estos son una raza alternativa de los libros: son prácticos. El adolescente los utiliza para estudiar, para así algún día poder trabajar, y para así algún día poder emanciparse de la tiranía de los padres; los libros de texto son de valor incalculable para el adolescente. En mal uso, estos objetos podrían privar al adolescente de paga, jugar a la consola, o en los casos más desafortunados, salir a la calle. Son aburridos, pero necesarios: no los toques jamás.
-Cama: puede estar hecha, o deshecha. Depende de negociaciones del adolescente con sus padres. En caso de estar hecha, no hay ningún peligro. Pero si está deshecha, antes de adentrarte, has de pensar una serie de preguntas prudentemente: ¿cuánto tiempo lleva la cama sin hacerse? ¿Quién, o quiénes han estado yaciendo ahí? Y lo más importante, ¿hay pelusillas, uñas, restos de fluidos corporales u otros objetos dignos de ser repudiados? La cama deshecha es un mundo peligroso, en el que no puedes entrar, querido explorador, si valoras la prudencia y la sensatez.
-El adolescente: termino la lista con lo más importante de la fauna de una habitación: su ocupante. Puede ser un adolescente el que ocupe la habitación, aunque en ocasiones puede venir acompañado de hermanos o chicos de intercambio. Es impredecible por completo, y su personalidad tiene tantas combinaciones posibles como personas ha habido, hay, y por haber en la Tierra. Puede escupirte, insultarte, conversar contigo, sonreírte, practicarte  actos obscenos, filosofar, pintar, gritarte y un sinfín de cosas más. Como persona, todavía no ha madurado... es crucial, por lo tanto, que tu principal prioridad a la hora de explorar su habitación es que él no esté.
Y eso, explorador, es todo lo que un humilde servidor tiene que decirte. Si te decides a participar de la alegría y la emoción de esta aventura, espero que esta guía te haya ayudado. Y si no, tú te lo pierdes... la habitación de un adolescente es un mundo.

sábado, 23 de enero de 2016

El escritor


El escritor
Hola. Este es el escritor. Es una criatura sensible, puede que hasta retraída en determinadas ocasiones, pero hay que evitar a toda costa causar su enfado. Le gusta observar la realidad. Le gusta el café en una taza en un café con aire intelectual, y no llama a lo viejo 'vintage', lo llama viejo. Llama las cosas, así pues, por su nombre; es una manía que llevada al extremo puede desembocar en obsesión por el vocabulario.

Esta característica se ve visiblemente alterada si el sujeto es un poeta. En este caso, ha de tenerse una de estas dos cosas: 1-un criptógrafo o 2-conocimientos para ser uno mismo el criptógrafo en cuestión. Los poetas son seres curiosos que insisten en no llamar a las cosas por su nombre, siendo este hecho precisamente uno de sus grandes atractivos. Además de intrigantes, son muy exclusivistas, pues para hacer sus poemas emplean un extenso abanico de figuras retóricas, a cada cual más extraña, que resultan incomprensibles al hombre de a pie. Podemos concluir en que la figura del poeta es algo sobre lo que no vamos a indagar demasiado, pues de otra manera nos volveríamos locos. Sin embargo, luego podemos contemplar otros tipos de escritor, que siendo más tangibles, no son por ello menos honorosos. Está el dramaturgo, aquel buen hombre que se dedica a escribir el nombre de una persona en mayúsculas, como si lo chillara en su cabeza, seguido de lo que dice el personaje en cuestión. Además, pone algunos textos entre paréntesis llamados acotaciones que aunque no se lean, son importantes, porque dan datos extraverbales de la historia. Y aquí viene una incógnita: ¿por qué hay datos extraverbales, si solo se va a leer? Porque, aparte de este honorable individuo, nos encontramos otro ser conocido como el actor, que se dedica a fingir lo más realísticamente posible lo que pone en los papeles del dramaturgo... pero esa es otra cuestión. Sigamos con los tipos de escritores. Por último, nos encontramos al prosista. El prosista es el más tangible de los tres, y puede llegar a ser un sujeto sumamente complicado, pues en sus manos pueden verse combinadas la prosa del poeta y los diálogos del dramaturgo, más un elemento más: más que expresar sentimientos o dar algo que decir a unos personajes, el prosista cuenta una historia. El prosista es caracterizado en nuestra sociedad por el individuo que aparece en la contraportada de un objeto de materiales generalmente papeleros de la anchura de un ladrillo. Su rasgo principal es que cuenta una historia. Como escritor, su poder consiste en variables como el argumento, la complejidad de los personajes, la documentación... como en el caso del poeta, si analizáramos demasiado a este hombre podríamos llegar a volvernos locos. 
Las tres clases de escritor cuentan con una complejidad propia de carácter, como era de esperar, complejo, siendo el escritor en cualquiera de sus formas una criatura difícil de comprender. Pero, delante de todas sus rarezas, el escritor es una persona con sentimientos, y pide, con lenguaje educado o menos educado, comprensión por parte de la sociedad en la que se encuentra. Gracias por atender.

viernes, 15 de enero de 2016

Ahí fuera, hay un mundo...

Ahí fuera, hay un mundo...

Ahí fuera, hay un mundo. No lo vemos, ni tocamos, ni olemos pero él sigue ahí, existiendo. Es el mundo que se oculta tras todos los montajes fotográficos. Tras cada modelo con piel y figura perfecta. Es el mundo tras los hombres trajeados y serios, cuya vida parece perfecta. Es un mundo que no podemos tocar, no, pero podemos notar como vibra y rezuma agua caliente a nuestro alrededor. Si aguzas el oído, oirás su zumbido, un zumbido agudo que te implora que intentes comprender. A cada mujer imperfecta. A cada hombre sin traje, con una camisa blanca de tirantes para trabajar en la obra. Pero, la pregunta es, ¿realmente podemos? ¿Seremos capaces de hundir nuestras manos en las llagas, para ser algún día conscientes del verdadero cuerpo que tiene la realidad que nos rodea? Y, lo más importante, ¿dejaremos que nos apuñale con su daga de verdad o la apuñalaremos nosotros, dándole la espalda?
Ahí fuera hay un mundo. Rezuma agua. Sangre. La leche de una vaca recién exprimida. Todos los líquidos posibles. Todo rebosa en el mundo, pero a la vez todo permanece en un sitio que estaba destinado a ser. Y yo, un pobre ignorante, tengo miedo. El mundo es aterradoramente grande, demasiado grande para mis pequeños y hundidos ojos, y no sé si podré mirarle a la cara. Pero, una vez has intentado mirarle por un instante a esos ojos suyos que contienen todos los sentimientos habidos y por haber, es inútil apartar la mirada. Él sigue ahí. Diciéndote que le mires a esos ojos suyos de dolor, risa, amor, celos, ira, tristeza, resaca, éxtasis. Diciéndote que, por mucho que te ocultes en el pequeño rincón de los párpados, él seguirá ahí. Esperando a conversar.

sábado, 9 de enero de 2016

Decálogo del buen procrastinador

Este texto está narrado desde la perspectiva del Procrastinador (no le he encontrado otro nombre), un personaje público que se sustenta de las visitas que tiene su blog, en el que habla sobre lo afrodisíaco de la procrastinación, y de sus padres. Pero, claro, él no lo dice, él simplemente procrastina, y quiere fervientemente ¡que todo el mundo lo haga! Disfrutad el segundo discurso que pongo por aquí, del Gran Vago.
P.D:  hay dos títulos porque el primero es el del texto, el segundo es  el del decálogo que él anuncia.

Decálogo del buen procrastinador

Al habla el Procrastinador. ¡Pueblo! Os veo confundidos, trabajáis demasiado, y no sabéis comportaros con la debida pereza. Me veo en la obligación, como personaje público de gran interés, de establecer un conjunto de normas que debe conocer el buen procrastinador, para poder ejercer mejor sus tareas de posposición.

Decálogo del buen procrastinador
1-Amarás la pereza sobre todas las cosas.
2-No tomarás el acto procrastinador como algo malo, sino como algo edificante.
3-Santificarás los lugares de vaguería.
4-El mejor procrastinador fue Leonardo Da Vinci. Tardó siete años en hacer un cuadro, y aun así, les engañó para que creyeran que el cuadro solo había podido ser realizado en ese tiempo.
5-No respetarás los plazos.
6-En caso extremo de verte obligado a trabajar, habrás de hacerlo deprisa y corriendo.
7-No adquirirás responsabilidades que impliquen trabajo.
8-Dirás que vas a trabajar, procurando que se den cuenta de que es completamente mentira.
9-No consentirás pensamientos tales como 'Creo que debo trabajar', o 'Tengo que ponerme manos a la obra'
10-No codiciarás el trabajo ajeno. El buen procrastinador no roba el trabajo de los demás, sino que admite orgulloso que él no ha hecho el suyo.

En esta sociedad, nosotros los vagos tenemos las cosas difíciles. Dicen que con el trabajo puede conseguirse todo, que 'contra pereza, diligencia', y otras patochadas por el estilo. ¡No hagáis caso a la necia e ignominiosa sociedad! Perecead, vaguead, procrastinad, hijos míos, como dice la norma número 3, santificad vuestro sofá, y haced de él vuestro palacio. El ser humano no es un ser hecho para trabajar, prueba de ello es la escasa esperanza de vida de oficios como el de minero. ¡La pereza solo tiene ventajas! Uníos ya a esta comunidad, de más de millones de vagos desperdigados por todo el globo. ¡Os lo dice el Procrastinador! ¡Dejad lo que estéis haciendo, y haced pereza!


miércoles, 6 de enero de 2016

Los reyes magos allanadores de Oriente

Este texto no necesita explicaciones... feliz Día de Reyes :), para los niños y los que llevan a un niño dentro.
Los reyes magos allanadores de Oriente
-Se da inicio al juicio por motivo de allanamiento de morada. Entre el demandante, José Luis Gutiérrez Mata, y los acusados, los Reyes Magos de Oriente, Sus Majestades Melchor, Gaspar y Baltasar. Proceda a comenzar el interrogatorio el abogado demandante, Pablo Getonni.
-Con su permiso, mi señoría, llamo a declarar a mi primer testigo, que es el demandante, el señor Gutiérrez.
José Luis Gutiérrez se levantó muy serio y solemne y caminó gravemente hacia el estrado, donde se sentó con una pulcritud ridícula. Tras jurar sobre la Biblia con una voz forzada de barítono, comenzó a declarar:
-Verán, yo estaba la noche de Reyes durmiendo tranquilamente cuando me desperté para tomar un vaso de agua. Con bata y pantuflas estaba yo yendo hacia la cocina, cuando de repente en el salón vi a los acusados, saqueando mis reservas de polvorones y dándole a la botella de tinto, mientras los camellos sorbían clandestinamente boles de agua cogidos de mi cocina. Al verles, grité, y al gritar yo, gritaron ellos...
-Gritamos todos-confirmó Baltasar.
-Cállese-replicó seco el juez, dando un mazazo, para dirigirse de nuevo al testigo- Prosiga.
-Y, en medio del griterío general, no solo me llevé yo una sorpresa, sino que además los camellos me ensuciaron la alfombra. Les pedí explicaciones de qué demonios estaban haciendo en mi salón, y dijeron que estaban dejando regalos, a lo que yo les respondí si vaciarme la despensa también era un regalo, a lo que rebatieron con el pobre argumento de que es tradición en esa noche. Fui a llamar a la policía, y ellos intentaron irse agitando la varita, pero...
-Los Reyes Magos no tienen varita-interrumpió el juez, curioso.
-¡Claro que la tienen! Son magos de verdad, tienen varitas, no barajas de cartas. En fin, que yo, antes de que hiciesen ningún conjuro para largarse, me enzarcé en una pelea con ellos para evitar que se fuesen, en la que llamé a mi mujer y a mis tres hijos para ayudar, y tras un rato muy ruidoso les rompimos las varitas, y atamos a los Reyes y a sus camellos de pies y manos, además de amordazarles. En aquel momento yo llamé a la policía, que vino y les metió a todos en el calabozo, para inmediatamente después someterles a juicio, como ahora mismo está sucediendo.
-¿Por qué se creyó en derecho de vapulear y amordazar tan vilmente a Sus Majestades?-inquirió acusadoramente la defensa, el abogado Abdullah Chien-Pong.
-Porque me estaban asaltando la casa en mitad de la noche. No podía consentirlo. En otras casas se lo dejan a tiro y ellos pueden comer lo que quieran, pero en la mía no, y es una tremenda falta de respeto allanarme la morada así sin que yo dé señales de quererlo.
-Pero ellos no lo sabían, van haciendo las rondas por las casas.
-¡Protesto!-se alzó Pablo Getonni.
-Permiso concedido.
-Si ellos no lo sabían, ¿cómo pudo ser que rebuscaron en la cocina para encontrar los dulces y el alcohol de mi cliente?
-Uno de los hijos había pedido regalos en secreto, y les dio permiso para coger todo lo que quisiesen. Así lo pone en esta carta, su señoría, que me he ocupado de traer al juzgado: 'Queridos Reyes Magos: este año me he portado muy muy bien, así que quiero un excallectric,', hum, esto está mal escrito, ' superpoderes y una Play Station 5, que no ha salido todavía, pero como sois Magos, seguro que me la traéis. En mi casa no sois bien recibidos, pero podéis coger todo lo que queráis, que yo diré que me lo he comido yo. Saludos, Jorge.'. Así pues, Sus Majestades y el hijo habían tramado un pacto por el cual podían comer todo lo que quisiesen a cambio de los regalos.
-Entonces, ¿dónde están los regalos?
-Mis clientes no pudieron encontrar ni la Play Station 5 ni el scalextric, pero le iban a dar una manzana que daba superpoderes al comérsela.
-¡Protesto! Es antinatural y surrealista. ¡Los Reyes Magos, además de allanadores, son unos estafadores! Muchos niños piden regalos con toda su ilusión, y ellos, ¿qué hacen? Saquean todos los polvorones y las botellas de vino y luego les dejan una nota diciendo que no cabía su regalo en el camello. Que yo sepa, Sus Majestades son las que van montadas en los camellos, así pues, ¿dónde llevan los regalos, eh? Esto es una conspiración para hartarse de vino y dulces a costa del vulgo ingenuo.
-Mis clientes llevan los regalos en un sitio que no podemos revelar por cuestiones de confidencialidad, los camellos como medio de transporte regalil solo son una tapadera para encubrir el verdadero método.
-¿Y cuál es, eh? Seguro que antes de los polvorones y el vino saquean  las Toysrus y Dideco que haya cerca.
-No podemos revelarlo.
-¡Protesto! El transporte de los regalos es muy sospechoso.
-¡Protesta denegada! Como empresa, los Reyes Magos tienen derecho a secreto de oficio-dijo el juez, dando un mazazo.
-Sospecho que aquí se está produciendo un soborno...-dejó caer Pablo Getonni, atusándose inocentemente el bigote.
-¿Que está usted diciendo?
-¡Se ha dejado usted vender!-le señaló agresivamente Getonni.
-¡No...! ¡Sí...! Esto, ¡no...!
-Estos jueces de hoy en día no son fiables. Mejor sería poner un crío-gritó alguien de entre el público.
-¿Quién ha dicho eso?-exclamó el juez, afluyéndole la sangre a la cara de la ira.
-¡Sí! La justicia en España está como la honradez política, por los suelos-gritó otra voz.
-¡Basta! ¡Basta! ¡Silencio en la sala!-comenzó a dar mazazos compulsivamente el juez- ¡Silenciooo!
El silencio, efectiviwonder, se hizo.
-Vamos a ver-jadeó el juez secándose el sudor de la sien con su pañuelo bordado-Todo esto resulta muy sospechoso. Dado que ya hemos profundizado bastante en el caso, ¿tiene la defensa algo que añadir?
-Muchos niños esperan sus regalos económicamente asequibles por todo el mundo-dijo melodramáticamente Abdullah Chien-Pong-El señor Gutiérrez, con su deleznable actitud, ha causado sin duda la desgracia de muchos niños. Eso es todo lo que tengo que decir.
-¡Oh! ¡Oh! Que delibere el juzgado.
-A ver, ya venimos deliberando desde hace ya rato-contestó elocuentemente su representante- Los acusados son culpables de allanamiento de morada, pero la tradición es precisamente que allanen casas por todo el mundo: así pues, el pueblo les excusa de sus excesos. Además, muchos niños todavía necesitan su regalo... es necesario, para preservar la felicidad de la más temprana juventud, declararles inocentes.
-¿Y quién va a pagar la tintorería? Mi casa huele a rayos-protestó José Luis Gutiérrez.
-Calle, pollo, calle-silbó el juez con un mazazo-Los acusados, pues, quedan libres de todo cargo, salgan por ahí a seguir saqueando casas y a repartir alegría y jolgorio.-dio otro fuerte mazazo-Se levanta la sesión.
Así pues, todo quedó resuelto, unos fueron a la tintorería y volvieron con la cartera vacía, y otros fueron a Oriente, para comenzar una nueva ronda de repartir regalos. Oriente, así, sin más, no creo que nadie se interese por dónde viven de verdad, es decir, los niños ponen 'A Baltasar', 'A Gaspar', 'A Melchor', y nunca ponen dirección... ¿lo sabrán los carteros? Es igual. Ya ha habido bastantes explicaciones por hoy, feliz Día de Reyes.