Fauna de una habitación

Mi madre me dijo que ordenara mi habitación. Yo hice esto. Disfrutadlo.

Fauna de una habitación
Querido explorador, habrás estado en las junglas amazónicas, en el Olimpus Mons de Marte, en el borde de la Vía Láctea, en los confines del universo, pero seguro que no te habrás atrevido a un desafío mucho más cercano a ti, que no por más cercano ha de ser menos interesante: la habitación de un adolescente. Este espacio es una fortaleza habitualmente inexpugnable donde un ser con inestabilidad emocional derrama sus lágrimas y otros fluidos corporales: el adolescente. Te entra curiosidad, ¿verdad? Pero entrar ahí no es tan fácil: debes tener conocimiento de los peligros que vas a encontrar: el hombre armado, medio combate tiene hecho. Por ello, a continuación hago un informe de la fauna que te puedes encontrar en la habitación del adolescente.

-Calzoncillos y calcetines: son prendas apestosas que se suelen hallar en lugares recónditos del feudo del adolescente, como entre colchón y somier, mesa adosada a la pared y pared, etc. Ambas se caracterizan por su fuerte presencia olfativa, pero te recomiendo que te alejes especialmente de los calzoncillos, pueden contener restos de actividades de autocompasión.
-Montañas de papeles: la bestia adolescentil, en el tránsito de su pesada época vital, no tiene fuerzas al llegar a su fortaleza para ordenar los papeles del instituto. Este hábito desemboca en gigantescas montañas de papeles que pueden apilarse en cualquier lugar de la habitación, por lo cual te recomiendo que andes con cuidado: si causas otoño, habrá tormenta.
-Vello enrevesado: no es nada bello. Procede de los abismos indiscernibles del adolescente, al final de los cuales puede encontrarse el dragón o la guarida donde se refugia el mismo. No te recomiendo tocarlo. Tiene un olor característico que te impulsará a buscar en los bolsillos de tu ropa un crucifijo, pero no te preocupes, esto es inofensivo. Solo aléjate.
-Palo de 'selfies': este objeto indica que el sujeto que domina el terreno que pisas es narcisista: esto es, como se quiere tanto, no le hace falta otro palo que el suyo propio. Esto puede desembocar, en el adolescente, en la deformación facial conocida como 'cara de pato' así como otras distorsiones del rostro igual de poco favorecedoras.
-Libros: desde Crepúsculo hasta Percy Jackson, un adolescente puede tener en posesión libros. Y te preguntarás, ¿para qué quiere un adolescente un libro? Sencillo, para recrearse en fantasías que para él son imposibles. Dado que también se encuentran en otros lugares, es innecesario en el transcurso de la exploración prestarles atención.
-Armario: es un tipo de cueva precedida por puertas, con joyas textiles en su interior. A las chicas les vuelven locos los armarios, y a los chicos, menos. Puedes conocer en ocasiones la personalidad del adolescente con solo ver su armario, y habitualmente, también su poder adquisitivo. Esto es importante: lo trataremos en el siguiente elemento.
-Cosas caras: si el adolescente tiene alto poder adquisitivo, su territorio estará plagado de lujosidades: televisiones de plasma, ropa de marca, colonias carísimas, joyas de valor considerable... ante todo, guarda la compostura. Has venido aquí a explorar, no a otra cosa. Por lo tanto, en relación a las cosas caras, podemos aplicar el principio básico del museo: mirar, pero no tocar.
-Libros de texto: estos son una raza alternativa de los libros: son prácticos. El adolescente los utiliza para estudiar, para así algún día poder trabajar, y para así algún día poder emanciparse de la tiranía de los padres; los libros de texto son de valor incalculable para el adolescente. En mal uso, estos objetos podrían privar al adolescente de paga, jugar a la consola, o en los casos más desafortunados, salir a la calle. Son aburridos, pero necesarios: no los toques jamás.
-Cama: puede estar hecha, o deshecha. Depende de negociaciones del adolescente con sus padres. En caso de estar hecha, no hay ningún peligro. Pero si está deshecha, antes de adentrarte, has de pensar una serie de preguntas prudentemente: ¿cuánto tiempo lleva la cama sin hacerse? ¿Quién, o quiénes han estado yaciendo ahí? Y lo más importante, ¿hay pelusillas, uñas, restos de fluidos corporales u otros objetos dignos de ser repudiados? La cama deshecha es un mundo peligroso, en el que no puedes entrar, querido explorador, si valoras la prudencia y la sensatez.
-El adolescente: termino la lista con lo más importante de la fauna de una habitación: su ocupante. Puede ser un adolescente el que ocupe la habitación, aunque en ocasiones puede venir acompañado de hermanos o chicos de intercambio. Es impredecible por completo, y su personalidad tiene tantas combinaciones posibles como personas ha habido, hay, y por haber en la Tierra. Puede escupirte, insultarte, conversar contigo, sonreírte, practicarte  actos obscenos, filosofar, pintar, gritarte y un sinfín de cosas más. Como persona, todavía no ha madurado... es crucial, por lo tanto, que tu principal prioridad a la hora de explorar su habitación es que él no esté.
Y eso, explorador, es todo lo que un humilde servidor tiene que decirte. Si te decides a participar de la alegría y la emoción de esta aventura, espero que esta guía te haya ayudado. Y si no, tú te lo pierdes... la habitación de un adolescente es un mundo.

Entradas populares de este blog

El puzle

No es otra Navidad

Enrique Dubariego pierde la cabeza