sábado, 9 de enero de 2016

Decálogo del buen procrastinador

Este texto está narrado desde la perspectiva del Procrastinador (no le he encontrado otro nombre), un personaje público que se sustenta de las visitas que tiene su blog, en el que habla sobre lo afrodisíaco de la procrastinación, y de sus padres. Pero, claro, él no lo dice, él simplemente procrastina, y quiere fervientemente ¡que todo el mundo lo haga! Disfrutad el segundo discurso que pongo por aquí, del Gran Vago.
P.D:  hay dos títulos porque el primero es el del texto, el segundo es  el del decálogo que él anuncia.

Decálogo del buen procrastinador

Al habla el Procrastinador. ¡Pueblo! Os veo confundidos, trabajáis demasiado, y no sabéis comportaros con la debida pereza. Me veo en la obligación, como personaje público de gran interés, de establecer un conjunto de normas que debe conocer el buen procrastinador, para poder ejercer mejor sus tareas de posposición.

Decálogo del buen procrastinador
1-Amarás la pereza sobre todas las cosas.
2-No tomarás el acto procrastinador como algo malo, sino como algo edificante.
3-Santificarás los lugares de vaguería.
4-El mejor procrastinador fue Leonardo Da Vinci. Tardó siete años en hacer un cuadro, y aun así, les engañó para que creyeran que el cuadro solo había podido ser realizado en ese tiempo.
5-No respetarás los plazos.
6-En caso extremo de verte obligado a trabajar, habrás de hacerlo deprisa y corriendo.
7-No adquirirás responsabilidades que impliquen trabajo.
8-Dirás que vas a trabajar, procurando que se den cuenta de que es completamente mentira.
9-No consentirás pensamientos tales como 'Creo que debo trabajar', o 'Tengo que ponerme manos a la obra'
10-No codiciarás el trabajo ajeno. El buen procrastinador no roba el trabajo de los demás, sino que admite orgulloso que él no ha hecho el suyo.

En esta sociedad, nosotros los vagos tenemos las cosas difíciles. Dicen que con el trabajo puede conseguirse todo, que 'contra pereza, diligencia', y otras patochadas por el estilo. ¡No hagáis caso a la necia e ignominiosa sociedad! Perecead, vaguead, procrastinad, hijos míos, como dice la norma número 3, santificad vuestro sofá, y haced de él vuestro palacio. El ser humano no es un ser hecho para trabajar, prueba de ello es la escasa esperanza de vida de oficios como el de minero. ¡La pereza solo tiene ventajas! Uníos ya a esta comunidad, de más de millones de vagos desperdigados por todo el globo. ¡Os lo dice el Procrastinador! ¡Dejad lo que estéis haciendo, y haced pereza!