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Mostrando entradas de octubre, 2016

Cuando me monto una película

El título podría ser un poco largo, pero describe la esencia del texto perfectamente, creo... espero que disfrutéis esta pieza de absurdo recién salida del horno. Y no me juzguéis, pues imaginarse futuros con desconocidos es un juego muy común :).
Cuando me monto una película
De entre todos los millones de mujeres que hay en el mundo, yo me encuentro una, como era probable. La veo, ahí, con su pelo ondeando al compás del viento de mi corazón. Parpadea. Mi cerebro reproduce su parpadeo a cámara superlenta, como en las películas. Y ahí es cuando empieza a trabajar la industria cinematográfica de mi cerebro. -A ver, ¿tenemos todo?-dice el director ya en el estudio. Y la secretaria abre un cuaderno lleno de hojas muy apuradas y empieza a leer. -Elementos imposiblemente románticos, idealización absurda de la información visual, niveles extremos de ingenuidad y desesperación, escenas sexuales con planos sugerentes en ningún caso reveladores... -¿Está la idealización de uno mismo para creer…

El rey

Escribí esto en un rato corto, pero me quedé satisfecho... que os guste :).
El rey El rey se despertó con hambre aquel domingo. Dio dos palmadas y apareció el primer mayordomo por la puerta. -Jorge, tráigame el desayuno a la cama. -Que te follen-respondió Jorge, y se fue. El rey se quedó extrañado. ¿Qué era aquella falta de respeto? Salió de su real lecho, se vistió y fue a pedirle explicaciones al guardia que custodiaba su dormitorio. -¿Qué diablos le pasa a Jorge? El guardia lo miró de reojo, le escupió en la cara y, tras decirle 'Que te follen', se dio media vuelta y se fue.  El rey deambuló por todo su castillo preguntando qué sucedía, pero siempre le respondían lo mismo. Ya harto y cansado de aquello, fue a consultar el tema con su mujer al jardín. Ella le daría respuestas. Pero cuando se acercó y presentó su pregunta, ella le miró con desdén y le dijo: -Hemos decidido destituirte. Ahora yo soy el rey. -¡Pero no puedes ser el rey! ¡Eres mujer! -Qué machista. ¡Guardias! Y …