El cabezón verde de ojos de aguacate

Acabo de escribir esto. ¡Alienígenas! Tan clásicos, que jamás había escrito sobre ellos. ¡Disfrutadlo!
El cabezón verde de ojos de aguacate
Este es un hombre que va paseando por la calle, cuando de repente llega a su coche y ve que está en llamas.
-Mierda, ¿por qué está mi coche en llamas?
Eso es lo que dijo. Acto después, vino en un platillo volante un alien, asomado por la ventana, con un cabolo verde y ojos así como dos aguacates y le explicó:
-Te he quemado el coche porque creía que estabas dentro.
El hombre se acordó de que los cristales de su coche eran transparentes, así que ese cabezón espacial debía ser ciego. Aun así, lo que más le incomodó del extraterrestre fue que había intentado matarle, y no podía encontrar un motivo lógico para ello.
-¿Por qué me has intentado matar?
-Bueno, con nuestra máquina del tiempo hemos visto que tendrás una hija que tendrá un hijo que tendrá un travesti que tendrá una hija que inventará una máquina del tiempo y viajará al futuro para coger una nave llevarla de nuevo al pasado y atacar mi planeta.
-Ya veo-dijo el hombre, comprensivo-Pues ahora me pilla fatal para morir, porque voy al trabajo y ando escaso para llegar a fin de mes.
-Oh, vaya. Lo siento, en serio, no lo sabía. Si ya eso te mato luego. ¿Cuando te viene bien?
-Pues así a ojo, dentro de cinco años.
-Pero para entonces tendrás a tu hija.
-Mata a mi hija entonces, pero a mí no me compliques la vida, porque ya te digo, que ando justo.
-Pero para eso tendría que matar a la hija del travesti.
-Sí, además, si tienes una máquina del tiempo podrías ir directamente a matarla.
-Hostia, es verdad. ¿Entonces he quemado tu coche para nada?
-Eso parece.
-Si te puedo compensar de cualquier manera...
-Hombre, el coche muy barato no es que saliese. Unos 20.000 euros.
-No sé lo que es un euro. Toma esto.
Entonces el cabezón verde sacó de su nave un pedrusco brillante y se lo entregó al hombre, que no pudo sostenerlo y, si no se hubiese apartado a tiempo, se hubiese quedado sin pies.
-Vaya, gracias. ¿Qué es?
-Es un mineral en mi planeta que no vale mucho, pero dada su rareza en este planeta, te podrían dar una buena pasta. Vamos, si te sirve.
.Sí, sí, me viene de puta madre, sí-respondió el hombre, intentando levantar el pedrusco-Por cierto, ¿cómo sabes castellano?
El extraterrestre se quedó a cuadros con esa pregunta.
-Porque si no, no me entenderías.
-Ya, pero ¿no sería más fácil que yo aprendiese tu idioma?
-Es verdad, hostia. Soy tonto. Toma-el alienígena sacó de la nave un librito y lo puso encima del pedrusco que había logrado ya coger el hombre- 'Cómo aprender Trñúkabúmxchxinpún en dos semanas'.
-Muchas gracias. Entonces, ¿vuelves a Madrid en dos semanas y seguimos hablando?
-Va. Venga, chao.
Entonces, el alienígena cerró la ventana del platillo y despegó, estando a los pocos segundos fuera de la vista del hombre. El cual, fue a su casa con tranquilidad, y le contó lo sucedido a su mujer. Su mujer llamó a un tasador de piedras preciosas y el matrimonio se hizo multimillonario. Entonces, como ya les sobraba la pasta, la mujer le dijo al hombre de tener hijos, y se pusieron manos a la obra. Para entonces el extraterrestre había empotrado el platillo en Marte y se había defenestrado, así que cuando pasaron las dos semanas, el hombre se extrañó de no ver a su casiverdugo para seguir conversando. Pero no le importó mucho. A los nueve meses tuvo una hija, que tuvo un hijo, que tuvo un hijo que se travistió, que tuvo una hija, que viendo toda la pasta que tenía su familia, no tuvo cosa mejor que hacer que inventar la máquina del tiempo. Viajó al futuro, de donde se trajo una nave espacial de última tecnología y decidió ir a la caza de los tipos que habían intentado quemar a su tatarabuelo. Cuando ya llegó al planeta  en cuestión, los de allí estaban tomando tranquilamente el sol cuando fueron fatalmente exterminados por el rayo de la muerte que tenía ella en la nave. Y así se cumplió la profecía del cabezón verde con ojos de aguacate, que en paz descanse, aunque no va a tener mucho descanso porque en el Más Allá sus paisanos le van a estar haciendo la vida imposible por provocar su extinción.

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