Un nuevo mortal

Por nosotros, los soñadores.
Un nuevo mortal

Estoy cansado de gente falsa, falsos sueños, falsas esperanzas; quiero rasgarlo todo, quemarlo, respirar un nuevo violento y recio lienzo de sangre, respirar con fuerza, respirar con pasión, respirar con una fuerza que no es la mía, sino la de mi voluntad más inquebrantable. Los tubos de metal bufando en mi cabeza son frenéticos, mi cerebro rebota como una ardiente centella dentro mi caja craneal, y esta se va a romper en un alarido de fuegos artificiales. Me voy a sacar el corazón a puñetazos y le voy a inyectar electricidad para que vuelva a mi pecho con una reforzada melodía de alegría. Eso es lo que quiero hacer. Olvidar, olvidar, olvidar, sofocar mis penas en un vaso de fantasías heladas, hacer arder los puños al cerrarlos en el frío, jugando a tirar bolas de nieve con el riesgo. Arrojarse a un abismo para buscar un tesoro, asumiendo que puede no haber nada. Nadie me va a decir lo que debo pensar, o lo que debo sentir. Todo el mundo se silenciará en mis oídos mientras yo me mezo en una hamaca tendida entre dos palmeras, leyendo un libro, escribiendo un libro o imaginando un libro, nadie, nadie más va a lograr arrastrarme a los abismos de la desesperación, nadie más va a lograr hacerme creer que yo no soy quien soy. Yo soy quien soy, y nadie me va a apartar de la bandera de mi más sincera existencia. Los dioses apestan, la gente perfecta es detestable, los mortales de abajo somos los que sufrimos, sentimos y padecemos de verdad, y vosotros los de arriba no sabéis nada de nada de alguien irritable, depresivo e intratable, alguien enamoradizo, apasionado e ingenuo. Nosotros somos así, y nadie nos va a cambiar jamás. Imperfectos. Bellos. Pirómanos en cada beso, psicópatas en cada noche. Esta es la rebelión que mi alma ha estado esperando desde que me enamoré por primera vez. Viva la libertad, y, si tu amor te rechaza, acéptalo con alegría y aplástala bajo la rueda rodando de tu vida siguiendo. Porque hay gente que definitivamente no te merece. Da un paso al frente y sigue corriendo hacia la felicidad, porque no hay ninguna sensación más bella por la mañana que levantarse y saber que aprovecharás el día... y lo que haya que encontrarse, habrá de encontrarse. Ahora, luego o más luego. Sigue corriendo, amigo. Y, pase lo que pase, no dejes que nadie te pare. Sigue tu propio camino por seguir.

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