El puzle

Este texto es un enigma, eso debéis saberlo. Si decidís adentraros a resolverlo, ¡suerte! Esta mañana he comprobado la dificultad con unos amigos y se han sorprendido mucho al saber la respuesta.
El puzle
¡Ronroneo por resolver ese puzle! Puzle de cartones hermosos y curvos y espíritus deliciosos en su respuesta. Amigos, camaradas, siempre que puedo intento ir a verlo para poder estudiarlo,  mas este no es un puzle cualquiera. Este es el tipo de puzle cuyas piezas solo se mueven si dices las palabras correctas y se transforman en gato rabioso si dices las incorrectas. Quiero por ello analizarlo detenidamente antes de mover cualquier pieza. ¡Oh, deseo tanto resolverlo! Porque las bestias encerradas entre celdas palpitantes rugen que él podría darme una llama que nunca se extinguiese, o tardase mucho en hacerlo, ¡la realidad del jugador es tan horrible! Ustedes, hombres succionados por prisiones veladas, no podrían jamás comprender mi ludopatía. Pero cuando me encierro en las habitaciones donde vaga el puzle e intento resolverlo, justo cuando veo un poco de luz, viene el trabajador implacable y me arrastra fuera de allí, ¡aunque sepa que es difícil ver una solo migaja de oro!, él es despiadado. Les hablo a mis amigos de este puzle infernal que clama ser imposible de solucionar y ellos me consuelan alegando que hay enigmas más sencillos. Pero yo tengo ese natural anhelo de fuego chorreante de la piedra. Puede, sin embargo, que sus piezas se encrespen y acaben desfigurándome los dulces espectros entre rejas. En mi angustia me multiplico por dos a las dos de cinco hombres tristes que sostienen hilos azules con macarrones ensartados, formando la impresión de una cuerda única dividida. Todos juntos pegan dos saltos y afirman estar preparados para gritar algo. No nos traicionaremos. Nos descompondremos en piezas cubistas y abstractas si es necesario y nadie podrá intuirnos. Nuestras máscaras son duras pero el martillo adecuado las resquebrajará hasta causar tormentas de escayola. No nací efebo, ¡eso es la clave, eso es lo que sucede! ¿Se encontrarán también los hermosos caballeros con esta muralla de espinas? Tengo tiempo antes de que un pícaro rebosante de matemáticas se me adelante. La estancia es larga, pero nunca sabemos cuándo nos echarán. He dejado tantos puzles sumidos en el caos en que los encontré que el que se esfuerza en dominarme grita que otra vez es necedad. Ustedes, hombres succionados, no me comprenden. Pero vosotros, buscadores de la llama, sí que lo hacéis. Así que deseadme suerte.


¡Felicidades si lo resolviste! Ahora lo lees de otra manera, ¿verdad? No vayas largando la respuesta por ahí, deja que los demás también puedan entretenerse.

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