viernes, 16 de diciembre de 2016

El nuevo Fahrenheit 451

La sátira me sale como un hueso de la carne, ugh. No digo que no haya buenos libros de texto, pero puedo contarlos con los dedos de la mano y... ¿qué diste hace cuatro años en el colegio? Si la respuesta es 'No tengo ni p*** idea', probablemente te gustará este texto. Si no, no avances...
El nuevo Fahrenheit 451
¿Ha leído usted Fahrenheit 451, o como se escriba/pronuncie? Seguro que sí, desde luego, es un libro muy bueno, y si no, tiene muchas papeletas de haberse visto la película. Si, sin embargo, usted vive cómodamente debajo de una piedra, le digo de qué va: es una sociedad distópica donde los bomberos queman libros, y por ello, hay gente que se dedica a aprenderlos de memoria. O algo de eso; un tipo es la Eneida de Virgilio, otro es el Hamlet de Shakespeare... usted lo habla con él y le recita su libro de memoria. Increíble, ¿verdad? Cosa de ficción, ¿verdad? Pues no se crea... Cada día nos vamos acercando más a esa sociedad distópica. ¡Pero usted se está marcando un dislate!, me dirá, indignado y confundido, al borde de las lágrimas histéricas. Cálmese, le explicaré. No es que los bomberos se vayan a poner a churruscar libros, pero algo bastante parecido... se trata de los estudiantes. Es decir, ¿nunca se ha preguntado usted por qué a su hijo le hacen aprenderse ese aburrido libro de biología de memoria, letra por letra, palabra por palabra? Sencillo; porque algún día querrá quemarlo y será útil tener a alguien para poder escribirlo de nuevo. Y, cuando lo vuelva a redactar, vendrá otro que lo vuelva a aprender y a odiar, que probablemente lo quemará, y así... los libros de texto constituyen una grave amenaza para la capa de ozono, y para la economía mental de la humanidad. Usted, en vez de hacer algo útil en su juventud, aprendió en Historia de España que Chisdanvinto IV se peleó con Hermenegilda la Fea V en febrero del 1476, y aunque ya se le haya olvidado -síntoma de estabilidad psíquica- recuerda muy bien el profundo desagrado y desprecio que sentía al memorizar las vidas de unos señores que ni le iban ni venían. Algún día alguien, algún amigo, le preguntará, ¿qué recuerda usted de su infancia?, y usted dirá alguna cosa que aprendió de memoria en primaria. Y, lleno de odio y amargura querrá quemar sus libros de aquella época, y podrá hacerlo tranquilamente porque ya habrá habido alguien que lo haya aprendido y pueda escribirlo de nuevo. ¿Para qué tener libros cuando se puede tener hombres-libro? Es maravilloso saber que si algún día se quemasen todos los ejemplares de Biología de 3ºde ESO se podrían hacer de nuevo. Espero que después de leer este breve artículo haya esclarecido un poco su visión del mundo, y ya sabe; con calma y alegría, libros de texto y cerillas.