Por qué me gusta escribir

Por qué me gusta escribir. Eso me preguntó una amiga (creo que es amiga, sí) cuando volvíamos juntos del colegio. Y yo me llené de emoción, porque entonces empezaría a hablar mi yo artista y no mi yo persona, que sin duda es mucho menos interesante que el otro. No me acuerdo exactamente de qué le respondí, pero ahora, frente al teclado, voy a contar por qué escribo.

Por qué me gusta escribir

No sabes a ciencia cierta por qué amas a una persona. Solo sabes que darías tu vida por ella si fuese necesario. Lo mismo es para mí escribir. No sé exactamente lo que me pasa dentro, pero sí sé que en mi interior un montón de historias e ideas fluyen y luchan por salir a la luz a través de mis manos. Escribir nos da a algunos un poder que sería inimaginable en nuestra vida real... escribir es calzarse por unos instantes las botas de Dios, y ponerse a crear personajes, situaciones, ¡mundos...! Tú eres Dios. Nada puede detenerte. Es tu mundo, y tú pones las reglas. Tú haces que esos personajes se amen, se detesten, se acaricien, se asesinen, se besen, se apuñalen. Si quieres, puedes maltratar a un personaje hasta los límites más extremos de su dignidad, o también puedes hacer que dos personas totalmente opuestas se amen, cuando quizás no lo harían en la vida real. ¡Pero da igual lo real cuando escribes! ¡No es real lo que escribes, únicamente está narrado, y ninguno de esos desgraciados personajes va a sufrir de verdad las odiseas que le hagas pasar! ¡Puedes hacerle lo que quieras, porque es el mundo de la ficción, y en este mundo no hay límites! El lector se convierte en un espectador divino que contempla las historias alejado de ellas, al igual que el escritor en un dios que , también distanciado de él, hace lo que quiere con su mundo. Esos mundos, pequeños refugios que solo existen en la mente, que pueden ensimismar a una persona, alejarla de la realidad... cuando levantas la cabeza de las líneas, vuelves a tu vida, pero mientras estás sumido en la magia de las palabras, todo cobra vida, sientes que realmente el universo que has creado, o que estás leyendo, cobra vida en tu mente. Y cuando después de un tiempo recuerdes el libro que has leído, será extraño, porque recordarás la historia como si hubiese sido real... escribo porque la literatura es una magnífica ocasión de poder, en la que uno puede disfrutar de ser el amo de sus propios universos de papel.






Dado que este es un tema bastante importante, debo destacar que esta opinión es la que tengo ahora, a 12 del 9 del 2016 anno domini, pero que supongo que dentro de unos años tendré otra. Al igual que cambio yo, cambiarán mis pensamientos, y... bah, seguro que me entendéis, que esta opinión es seguramente temporal, y punto. Espero que os haya gustado el texto :).

Entradas populares de este blog

El puzle

No es otra Navidad

Enrique Dubariego pierde la cabeza