Tengo algo que decirte

Recién salido del horno. Hay algunas metáforas chulas, digo lo que quiero decir... en general estoy contento con este texto. ¿Lo estarás tú también? Solo hay una manera de saberlo... basta de marketing barato. Lee.
Tengo algo que decirte
¡Tengo algo que decirte! Evidentemente, como escritor decente he decidido sacar provecho artístico de esta confesión que ahora publico. En fin: que tengo algo que decirte. Verás... no dejo de pensar en ti. ¡Pero no te confundas! No es que esté enamorado de ti ni nada de eso, es simplemente... que eres algo duro en lo que pensar. Es decir, cuando paso revista a otras personas es como una cadena productiva, pero, contigo, ¡se atranca! La maquinaria no reconoce al producto y tienen que venir todos los empleados para intentar averiguar qué demonios es esa cosa que ha entrado en la fábrica... hoy en una peli había dos mirándose, y he pensado con nostalgia 'Así me miraba ella, así la miraba yo; así nos mirábamos'. ¿Te echo de menos a ti o al aire que me hiciste respirar? ¿Y si me enamoro de ti...? No quiero ni pensar en la posibilidad, porque creo -por no decir sé- que tu corazón es un artilugio de maravillas inestable y me horroriza la posibilidad de siquiera hacerle un mínimo daño. No quiero marearte, no quiero... ¿y si eres la adecuada? No; somos billones en este vertedero, encontraré a mi rata ideal; no quiero molestarte. Eres un pico que, a fuerza de palabras afiladas, ha roto la roca y liberado un manantial de agua contaminada. Eres una perforadora que ha taladrado mi corazón y... no te lo dije, pero el segundo día que quedamos, mientras te estaba esperando, noté como mi corazón se arreglaba, sentí las dos piezas unirse. Alguien nada pacífico lo rompió, te lo tengo que contar, ¡te tengo que contar tantas cosas...! Y, sin quererlo ninguno de los dos, me arreglaste. Definitivamente cogiste y volteaste mi vida como un infantil jugador de póquer con la mesa cuando pierde. Quiero ser tu amigo porque quiero que sigas excavando en mí, quiero ser tu amigo porque mereces la pena muchísimo y quiero que seas feliz. Perdóname por... por mí, porque soy un caos desencadenado, ¿fuiste tú quien me desencadenaste...? Ya hablaremos más cuando nos veamos. Pero no nos demos palmaditas en la espalda cuando nos abracemos, te lo ruego... Cuídate, amiga.

Idea: por estas fiestas, mándale a tu ex un sobre en el que metas una nota que diga: 'Para felicitarte estas Navidades, a continuación tienes un papel con las palabras que te mereces'. Adjunta un folio en blanco. *risa malvada*.

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