Amantes tenaces

El título no me convence del todo pero me parece que es el que mejor capta la esencia de este texto... realmente la chica de este relato existió y la retrató José Garnelo: es 'El retrato de la hija de Jacinto Picón y Bouche', pero el nombre me parecía tan poco literario que lo nuqueé. Aquí tenéis la foto. Tenía en mente un texto mejor pero bueno... ¡en fin! Al fin y al cabo escribo para algún día escribir bien. Un poco de basurilla poética, pero no os preocupéis que pronto volveré a escribir locuras. ¡Un saludo!
Amantes tenaces
No recuerdo su nombre, pero ahora debe tener otro, así que no importa. La vi en un cuadro, y sus ojos azul ultramar se hundieron en mí como una tormenta de mil cuchillos de zafiro. El cuadro había sido pintado en torno a 1915 por un tal José Garnelo, que por lo visto fue pintor de Alfonso XIII, cuya exposición había estado un buen rato recorriendo indiferente cuando de repente me encontré frente al cuadro. La imagen, la telaraña. Su melena corta de primera comunión, su lunar encima del labio y su nariz esbelta, y esa leve, leve sonrisa que a veces parecía moverse cuando la miraba demasiado tiempo. No dejé de contemplarla en media hora. No había nadie más en el recinto de la exposición para molestar. ¡Quizás en otra vida amé a la chica del cuadro! Quizás en otra vida fuimos felices, allá por el 1910; yo era un chico de los periódicos al que le gustaba escribir y ella era la hija de un famoso empresario. Yo solo quería verla sonreír, tenerla demasiado cerca y estrellarme en sus labios. Y ella me amaba a mí.¿Qué más podía pedir? Nos queríamos el uno al otro, hacernos felices, alejarnos del mundo volando en nuestra burbuja púrpura, nuestro vínculo era tan fuerte que llegó a oídos de un famoso pintor que decidió pintarnos a los dos por separado, para que pudiésemos vernos a todas horas. Hoy, un siglo después, mi cuadro se ha perdido, no sé dónde estará, pero yo encontré el suyo y me permitió recordar nuestra historia. Puede que ella haya visto el mío y también haya empezado a buscarme. Morimos jóvenes sin poder casarnos, no me acuerdo por qué o de qué...¡Es todo tan onírico! Todo son imágenes borrosas que aparecen mezcladas sin distinción en un torrente de sentimientos. Nos fuimos a la tumba con un gran asunto pendiente y nuestros fantasmas siguieron amándose. Entonces, ahí fue cuando, cien años más tarde, el destino se enterneció y decidió darnos una segunda oportunidad.

Pos data: si esta paranoia fuese verdad, con mi suerte me la encontraría... con novio.

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