viernes, 1 de abril de 2016

Rechazo de récord

Dedico esto a los rechazados, que algún día, como tanto desean, triunfarán en el amor.
(probablemente no, pero, hey, soñar es gratis)
Rechazo de récord
¡Hola, mis queridos amigos! Hoy os vengo a contar mi última hazaña amorosa, que ha dejado un nuevo récord de rechazo: ¡22 minutos! Os preguntaréis, ¿cómo se puede ser rechazado en menos de media hora si ni siquiera te ha dado tiempo a imaginar lo que hubiéseis podido ser? Os lo narraré, tranquilos, ¡con pelos y señales! 
Mi amigo y yo, dos fracasados amorosos como Dios manda, caminábamos por la calle, devanándonos los sesos por una amada que no existía, cuando vimos a dos mozas paseando. Mi amigo me dijo que no había huevos de hablarles. Y yo, como buen inseguro, acepté... las seguimos un rato por las callejuelas hasta que por fin yo me cansé del acoso silencioso y llamé su atención. Se giraron. Una de ellas, por la parte de atrás me había vuelto loco y cuando ya le vi la cara deseé llevar un crucifijo conmigo, para protegerme. La otra era guapa, de pelo castaño liso, morena, y delgada como alguien que no come. Les dije, pues yo tengo más labia que mi amigo, que mi amigo y yo creíamos que eran muy guapas y que queríamos invitarlas a tomar algo. Nos dieron su número. Cuando ya hubieron alejádose, mi amigo me felicitó porque habíamos conseguido algo, y yo, naturalmente, me subí arriba. ¡Bueno, bueno! No sabíamos si los números eran falsos, pero era algo.
Ya en mi casa aquella tarde, cuando mi amigo se hubo marchado, llamé al número de Cristina, que así se llamaba la guapa, y comprobé que no era falso. ¡No cabía en mí de gozo y arrebolamiento! Había infringido la regla de las 48 h, pero me daba igual porque me daba la sensación de que no me llamaría a mí, y ¡acerté! Después de esta confirmación de posibilidad, esperé 5 días, y en una noche de viernes, la mensajeé. Le dije que era Iñaki, que nos habíamos conocido el domingo. Le pregunté qué tal, para romper el hielo y ella me dijo 'Bn jajaj y tu', como cualquier mujer decente de mi edad que se precie. Yo le respondí que sí, que yo también estaba muy bien, y la invité a tomar algo. Había acordado con mi amigo ser yo el que se intentase ligar a la guapa, porque no solo él no quería con ella, sino que además no se hubiera enrollado con la otra ni aunque le pagasen, que ya es decir. Cristina me comentó que no quería novio, a lo que repliqué procurando mantener la mente fría que cómo sabía que no le gustaba si todavía no había probado a quedar conmigo, que yo no era tan malo, hombre. Ella, tajante, díjome que se iba a bañar su pez, que no quería salir ni quedar con nadie ni nada. 'Una pena que una chica tan guapa sea más estrecha que el puerta cerrada', pensé, pero no quise ponérselo a la muchacha vía Whatsapp y le puse 'Sí, báñalo, que estará seco'. Me despedí. Apagué el móvil un momento para hablar una cosa con mi madre y cuando lo encendí de nuevo ya me había bloqueado. Miré el reloj y, en mi tristeza, me enorgullecí. ¡22 minutos había durado la conversación! ¡22 minutos había tardado en ser rechazado! Era un nuevo récord, y, como buen fracasado amoroso, quise compartirlo, así que llamé a mi amigo a comentárselo, quien me dijo que si me importaba que lo intentase él ahora y yo le consentí su deseo. También muy sabiamente observó que le había pedido muy rápido quedar. ¡Coño! ¿Qué quería que hiciera? ¿Hablar con ella una semana sobre sus aficiones para que me respondiese lo mismo...?
En fin. Aunque me haya quedado otra vez sin la chica soy feliz, porque no solo tengo una buena historia sino que además es un nuevo récord para mí. No es como un triunfo amoroso, pero me enorgullezco pues esto queda jodidamente bien en mi estante de fracasos amorosos. 'Cristina: 22 minutos'. ¡Uau! Es un récord de los de poner encima de la chimenea. ¡Sí, encima de la chimenea! A mi novia le hará gracia este tipo de cosas, cuando exista.